Absolutamente nadie te puede amar como J. te ama

Absolutamente nadie te puede amar como J. te ama

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Les compartimos el poema Nadie te puede amar como J. te ama, de N. Ned. ¡Que sea de edificación y reflexión!

jesus cruficiado

EL corazón humano no tiene la capacidad de entregar el amor que precisas para ser feliz. La limitación del corazón humano es grande, puesto que no puede hacer nada por sí solo. Él siempre y en todo momento va a depender de otro corazón que lo ayude y que del mismo modo lo ame para que pueda asimismo ser feliz. En esas condiciones, el corazón humano está siempre y en todo momento sujeto a las restricciones de otro a veces hasta más enclenque y considerablemente más carente que nuestro propio corazón, incrementando de esta forma cada vez más el círculo vicioso de la infelicidad.

Un carente busca a otro carente, un frágil se apoya en otro débil en la esperanza de que cada uno le dé al otro la felicidad que los dos no tienen. El resultado de eso es la caída puesto que nos apoyamos en algo sin sustentación en sí. De la misma forma cuando alguien quiere hacer de nosotros su fuente de felicidad colocando en nuestras manos su enorme necesidad de ser feliz, y tú y yo que asimismo estamos necesitando desesperadamente de dicha nos sentimos confusos y también impotentes.

Es en ese instante de angustia y soledad que debemos rememorar aquella frase: J. te ama ¨. Si, ¡J. te ama! y con un amor que nace no del corazón humano, sino del corazón de Dios. ¡Nadie te puede amar como Jesús te ama, sencillamente por el hecho de que Jesús no tiene amor, El es el amor, el verdadero amor que no puede ser encontrado en el corazón humano pues viene de lo alto, es espiritual, sobrenatural, sagrado!

Jesús no esperó ser amado por ti para asimismo amarte, El ya te ama ahora, ayer, mañana y siempre. Su divino amor no establece condiciones o imposiciones para amarte, Jesús te ama como tú eres. Para El no eres feo o bien lindo, grande o bien pequeño, blanco o negro, rico o pobre, joven o bien viejo, pues J., J. no ve tu apariencia; mas, El ve tu corazón. Y es ahí en tu corazón que El desea morar para lavar tus heridas, sacar tu amargura, secar tus lagrimas y limpiar las cicatrices de tu alma porque , tú eres demasiado fundamental para El.

El corazón humano no tiene la culpa por ser limitado. Si alguien no te dio la felicidad que tú esperabas es pues nadie te puede dar aquello que no tiene. Pero cuando aceptes percibir en tu corazón ese amor que perdona, ese amor que no cobra, ese amor que da la paz, la alegría, tu corazón humano será transformado en un corazón espiritual pues en él habitará el amor de Jesucristo. Entonces tú vas a empezar a ver, a disculpar y amar como J., El Señor.

Y finalmente tú vas a localizar aquello que tanto buscas: la felicidad, pues solo el amor de Jesucristo tiene la capacidad de dar todo cuanto precisas para ser feliz. ¡Mira, absolutamente nadie te puede querer como el Señor J. te ama!

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